De la invención de la música y sus proporciones, y de la etimología de este nombre Música
[Cap.II]
Fr. Pablo Nasarre (1724)
Es tanta la antigüedad de la Música, que según afirman Jamblico, Porfirio, Calcidio,
Próculo, Siriano, y con ellos Tranquino Georgio, tiene su origen desde el principio del mundo,
afirmando no haber hallado la naturaleza para producir la máquina universal cosa más
antigua, que la armonía. Fundado sin duda en esta razón, dijo Thimágenes sobre
todo los estudios de letras ser la antiquísima. Atribuyen los autores su invención a diferentes
sujetos. Plinio dice, fue Amphión su inventor. Los griegos, según Eufebio atribuyen a Dionisio su principio;
mas el quiere fuessen Ceto, y Amphión hermanos (que vivieron en tiempo de Cadmo) verdaderos
inventores de esta nobilísima arte. Solino quiere, que proceda de Candia. Biodoro intentando al parecer
laurear a Mercurio, le atribuye no sólo su invención, sí la de las voces de la armonía, y
del mismo sentir son Filóstrato y Gregorio Giraldo. Macrobio con otros muchos afirma, fue su inventor
Pitágoras, y el primero que halló las proporciones musicales por el sonido de los martillos,
y herir de las cuerdas. Los que dizen fue Pitágoras inventor de la Música, y sus proporciones
lo prueban con decir, que notando en una herrería, que los golpes de cuatro martillos formaban
entre sí sonidos muy gratos, y apacibles al oído; por curiosidad para saber, en qué
proporción estaban los pesó, y hallóque el mayor pesaba doce libras, el segundo nueve,
y el tercero ocho, y el quarto, y más pequeño pesava seis. Comparando pues el de doce libras
con el de seis halló estar en la proporción dupla de dos a uno, y que entre sí formaban
diapasón, u octava, especie, que como se verá en el Libro de proporciones, se compone de dicha
proporción dupla. Comparando asímismo el de doze , con el de ocho conocióestar en proporción
sexquiáltera de tres a dos, en cuya distancia se formaba diapente, o quinta, que consta de dicha proporción,
atendiendo a la diversidad del doce al de nueve, notóformaban diatesaron, o cuarta especie, que se compone
de la proporción sexquitercia de cuatro a tres: midiendo, y comparando el que pesaba nueve, con el que pesaba
seis hallóestar en propoción sexquiáltera de tres a dos, formando quinta. Mirando la diferencia
entre el que pesaba ocho, y el que seis, conocióformaban entre sí cuarta, la cual como se ha dicho es
de la proporción sexquitercia de cuatro a tres. Finalmente en la división del que pesaba nueve, y el que
ocho, advirtió, formarse tono, que según los prácticos es segunda mayor, y consta de la proporción
sexquioctava de nueve a ocho. Aún dicen más los que celebran este Filósofo por inventor de las proporciones
musicales, que hizo unas cuerdas de nervio, y que pendientes puso en sus extremos los martillos, y así dispuestas
con el peso, hiriéndolas hallóformaban las mismas proporciones. Verdad es todos advierten,
eran en cuerpo, y longitud iguales y que este Filósofo hallara dichas proporciones, siéntelo así Boecio
con los arriba citados; pero Josepho, y la Margarita Filosófica, con otros dicen fue inventor de estas proporciones Jubal,
hijo de Lamech, aunque otros que Tubal Cain. A tan diversas, y encontradas opiniones, paréceme fácil la solución,
diciendo con Joasepho arriba citado, y otros muchos, fue Jubal, porque dan testimonio de su opinion las divinas letras diciendo:
Como Jubal hijo de Lamech, inventor de la cítara y órgano, y que Tubal Cain fue fabricante del hierro. Concluida con
esto la opinión, puédense no obstante defender en diverso modo, diziendo, quela Escritura no declara a Juval inventor
de las proporciones musicales, si solo de la Citara, y el Organo. A lo cual respondo, que si inventóinstrumentos músicos,
hallóantes las proporciones, porque en carencia de éstas no podía hacer subsistir consonancia alguna. Algunos de
los gravísimos autores, que afirman fue Jubal, el que hallólas proporciones primero, dicen, que entrando en la herrería
de su hermano Tubal Cain, reparóen que cuatro martillos formaban sus golpes muy agradables al oído, causa que le mostróa
hacer la prueba arriba dicha de Pitágoras, siendo el efecto hallar las proporciones referidas. Dice Cerone,
que cuando oyólos golpes de los martillos, y en ellos se deleitó, señal manifiesta era, que en su
ser ya era músico. Respondo, que los Cielos, y el hombre fueron creados con la virtud armónica
(de que trataré en los capítulos 4 y 5) y nadie niega sus influencias, y que por influjo de éstas
hallódichas proporciones. Que Jubal fuese el primer inventor, a más de decirlo las divinas letras se
puede inferir de esta palabra Júbilo, que signifca propiamente alegría, que es uno de los efectos que causa,
por derivarse esta palabra Júbilo, de Jubal, que fue el primero que inventóinstrumentos, que recreasen, y
alegrasen. Bien entiendo hará mucha fuerza a algunos el ver que tantos, y tan graves autores dan por inventor a Pitágoras;
pero si atentamente se considera la difenecia de las divinas letras, y los autores por graves que
sean, no queda razón de duda. Que fuera Pitágoras inventor, puede ser que la hayan tomado,
por haber introducido entre los griegos el uso de ella, pues hasta su tiempo no se lee hubieran
tenido noticia de esta ciencia. También pudo ser inventor parcial, habiendo inventado alguna
parte de ella, como lo fue también Ptolomeo, pues consta de la Margarita Filosófica de Oroncio,
y otros graves autores, que inventólas consonancias de tercera y sexta. También Mercurio
inventólas Cuerdas, que vulgarmente se llaman de Vihuela, según refiere en el Teatro de los
Dioses su autor, y fue el modo, que cerca de las riberas del Nilo hallóuna concha de tortuga,
de la cual habiéndole consumido la carne, habían quedado dos nerviecitos cruzados, asidos
a la misma concha por los extremos, y éstos enjutos, y tirados, hiriéndolos, hallóformaban
sonido armónico, a cuya imitación inventólas cuerdas, haciéndolas de intestinos. San Gregorio
Magno fue inventor también de los cuatro modos, o tonos, de los ocho que hoy usamos, pues
antes no eran más que cuatro, y porque adelante he de escribir de esto de propósito, no digo
ahora el cómo fue, ni el fin, que el Santo tuvo. También Guido de Arecio, Monje Benito, fue
inventor de la escala, que se llama Aretina por su Autor, y vulgarmente la llamamos Mano,
que es por donde se aprenden los primeros rudimentos prácticos de la Música. También
hallamos haber habido diversos inventores de las figuras de canto de órgano, y en diversos
tiempos, aunque se ignoran los nombres de ellos, por descuido de los escritores antiguos.
Lo que puedo decir es, que el venerable Beda, en su tiempo, no alcanzómás de cinco,
pues no escribe más, que de la máxima, longa, breve, semibreve, y mínima. Otros escritores
más modernos escriben de seis, y los que han escrito próximos a estos tiempos de ocho,
que son de las que comunmente usamos, sin otras dos introducidas en estos tiempos, como
en su lugar diré expresamente. De todo lo dicho se infiere, ha tenido diversos inventores
parciales la música (después de Jubal, que fue el primero) hasta ahora, pues de cada día se
va perfeccionando más, ya con la diversidad de aires, y variedad de modulaciones, que
siempre se inventan.
En orden a la etimología de este nombre Música, siendo así, que no aprovecha sino para
curiosidad, sólo diré, que varían mucho los autores en decir de dónde se deriva, Hugo
de S. Victore dice viene de Moy, vocablo griego, que significa agua, y dice, que porque
la humedad de la boca es necesaria para proferir el sonido de la voz, que por eso deriva
esa palabra. S. Isidoro en sus Etimologías dice, que se deriva de Moysen, porque muchos
autores lo dan por introductor entre los Hebreos. Salinas en el primero de su Música, con
Platón, y otros, dicen se deriva de las Musas, que eran nueve las que se ejercitaban en
cantar en el Templo de Apolo, y me inclino más a seguir esta opinión, que las antecedentes,
por la mayor conexión que tiene Música con Musa, aunque Cerone dice, que no puede ser;
porque antes que hubiera musas en el templo de Apolo, era inventada la música, pero no
concluye, porque bien podía haber música, y no llamarse así, pues pudo llamarse arte de
cantar, u de otro modo. A más de que el ejercicio de las musas en el Templo de Apolo,
fue muy antiguo; pues en Virgilio leemos unos versos, que dicen cantaré la Musa, id est el
canto de Damón, y Alphesibeo Pastores. Para cosa que tan poco importa, me parece basta
lo dicho.